Cosas que no podemos hacer juntos: 1. Ikea y Decatlon en 30 minutos

Hay sitios en los cuales es mejor

que no vayamos juntos, de verdad.
Sea por el efecto que me provocan
en las neuronas o los eczemas que pueden salirme en la piel, o simplemente
porque mi economía o mis problemas de comunicación (en honor a un gran amigo mío),
provocarían que simplemente la actividad, sea cual fuere su naturaleza, estaría
condenada a un fracaso histórico y descomunal.
Hoy Decathlon, e IKEA en 30
minutos.
Te das cuenta, eso es imposible
si vas acompañado de alguien. No puedes entrar en IKEA dando codazos si vas en dúo,
con una idea fija de lo que quieres. Entras, normalmente por la parte de las
cajas, directo al almacén y pides exactamente lo que buscas (previamente lo has
visto en el ordenador) , a uno de estos chicos esforzados, que te ayudan con
ganas. Por cierto que diferencia entre los chicos del almacén y las chicas de
la caja, unos tan afectuosos, y las otras mas secas que una alcachofa. Si
fueras acompañado, si yo fuera en tu compañía, estaría sentandome en cada silla
y mirando cara estantería, seguramente acabaría a medio camino, redirigido a la
entrada para buscar un lápiz y una bolsa y ciertamente saldría con una lámpara
cucurucho colgada de mi 3º mano de la planta dedicada a la iluminación. Cuantos
más watios tuviera menos potencia tendria yo, y nuestra relación a medida que
la organización de metros cuadrados se reduciera se vería mas i más ampliada
hasta que su elasticidad sucumbiera y yo o tu saliéramos disparados hacia
cualquier sitio excepto el de estar uno al lado del otro.
Odio estas parejas, con cara de
Lelo el y de lista ella que se discuten delante de una silla oblog¨d, o un
tenedor pelculö. Aunque vistos con calma, desde mi despacho rural, creo que
seria un ejercicio que salvaría muchas parejas el observar su propia película
de miedo en directo.
Me repugnan también el binomio
que se forma muy a menudo: madre 50ona y niña prenupcial, que esta pasando a
pasos forzados de decorar el asiento trasero de un sea Toledo TDI a su mini salón
donde pondrán el consabido póster en blanco y negro de Manhattan. La mama, pelo
crepado con algún rulo colgando, acompañando a la hija, teñida de rubio sin
ayuda, discutiendo en que cortinas poner….
Normalmente el decatlón sirve,
(si sirve para algo) para desconectar de tanta silla, en la sección de boxeo,
especialmente el punchball donde pone :”prohibido darle al punchball” ;
llegados allí y tras determinar que nadie te vé, se debe empezar a darle de
tortazos hasta que perdiendo el control, agitadísimo, el susodicho aparato
empieza a moverse a velocidades mucho más altas que tus puños, y sin darte
cuenta te impacta directamente en la cara dejándote K.O., y provocándote una
para-amnesia que ayuda a olvidar esos momentos eternos e interminables contigo
o con ella en el IKEA.
El decatlón permite a mucho
freaky sentirse un explorador de primera y ves a iluminados comprando chirucas
con las cuales presumiblemente cuentan a la pobre dependienta, coronaran el
aneto el próximo viernes. También a ves a muchos pseudorunners (en estos me
incluyo yo) mirando bambas kalenji que utilizaran en la próxima carrera popular
justo antes o en el mismo momento en el que sufrirán el tan temido infarto. Tíos
de cientocincuentaquilos comprando pulsometros y otros chaparros con músculos
asimetricos comparando pesas de cinco quilos como si no todas pesaran lo mismo.
Y las mujeres…es curioso que el efecto es distinto: así como entre los hombres
el decatlón es como una bajada a los avernos del deporte de alta competición y
todos se miran entre ellos como si fueran a jugar la medalla de oro olímpica,
entre las mujeres siempre veo mujeres que compran cosas para sus niños…curioso.
Un breve apunte mas en relación al decatlón y los gorros de baño: me da un asco
inmenso comprar gorros de piscina en el decatlón, especialmente porque hoy, que
he tenido tiempo para dedicar antes de desarrollar este estudio de sociología,
me he dado cuenta que todo el mundo se los prueba, y esto, sumado a la dudosa
higiene de este país, donde las abuelas dicen que los piojos salen de lavarse
tanto el pelo, …no se yo. Lo que si tiene de positivo Decatlón es lo siguiente,
no pasa nada si pierdes un calcetín en el centro deportivo: el de la taquilla
de al lado tiene otro, no pasa nada si pierdes una camiseta, tu colega de Pilates
tiene una igual, el problema es perder tu bañador y encontrar uno igual, aunque
con un pelillo…sabiendo que te depilas con láser e integralmente.
Sin más: la socialización del
deporte y de la decoración es uno de los elementos que lleva al fracaso de
nuestra sociedad tal y como la conocemos, pasamos del reinado de la
individualidad, al imperio de la formica, y del sentirse libre practicando
deporte a pillar cualquier infección.

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