Un Amigo, para un Amigo

La vida nos atrapa, con ritmos distintos, pasamos de la meditación en tu apartamento Normando a las cervezas, y de las cervezas a la paternidad asincrónica. Nunca juntos, todo sin ritmo, pero siempre al lado. Enfadados a días, hasta heridos alguna vez en lo más profundo de nuestros egos, esas bestias que nos siguen como sombras a través de nuestra existencia.

Guardo como oro en paño alguna de tus cartas, alguno o más que alguno, de tus dibujos. Tus frases al aire que nos hacían importantes, y reconozco, que dentro de mi burguesa silla, me hacen sentir, aún, como cuando liábamos tabaco y vestíamos guantes sin dedos, un outsider.

Me he dado cuenta, hoy, (o ayer cuando leas estas líneas) que nuestro abrazo continua siendo compacto, que tu mano me ha tocado el brazo, y que nuestras mejillas continúan encajando en un puzzle de hermanos. Cuanto hacia ya…1 año y bastantes meses? Cuanto hacia? Un Helmut y bastantes canas…


stef

Y la vida nos continua queriendo como cuando aquella vez, y ya, ni recuerdo como, la vida nos juntó en un paraíso mas mental que real, en una Normandía más húmeda que habitable.

Nos hemos despreciado, ignorado, echado de menos en silencio. Recuerdo una vez que hasta tuve los santos cojones de querer pegarte. Pero recuerdo ser demasiado bajito. Nos hemos escrito y descrito, a lo mejor pintado, ayudado, juzgado, parado y frenado. Nos hemos sentado uno a cada lado e uno al lado del otro, y recuerdo, una vez, que en el impasse de l’Ancre, nos reímos un montón, de lo borrachos que íbamos.

Que quieres que te diga mon Vieux! Me podría, sin problemas, pasarme otro año sin verte, pero también es verdad, que tu niño me ha enseñado hoy, que tu fuerza genética hace el mundo mejor, y ya sabes que yo, de una manera absurda y persistente, siempre quise ver el mundo de una manera distinta, más dramática, y más romántica, mas poderosa, más como tú, que siempre parece que lo vivas como si el ayer no valiera y el mañana no fuera.

Como recuerdo que tu perro se llamaba Buda, y siento aún como vivos todos esos días que nos juntaron, pienso que mi amistad, por rara, contigo, es una esmeralda del Cáucaso, o un diamante del Mar. Algo raro, casi imposible sinceramente extraño, y, seguramente algo que debiera cuidar con más mimo, y menos coñas.

Hay personas de las cuales uno, que es muy pijo y muy suyo, no quiere desprenderse, porque en el fondo, su presencia en la vida de cada cual, conforma en lo que se convierta cada uno, en un ser más perfecto y mas cercano a la felicidad; esa que tanto tu como yo, buscamos por caminos distintos pero que nos une, en el fondo a través de los tiempos.

Pronto se cumplirán casi 20 años de amistad, y, así como reniego de muchísimas cosas en esta vida, de ti, más que renegar me quejo a veces, pero sé que seria distinto, y seguramente bastante peor, si no te hubiera conocido.

Un beso a los tres

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Doncs mira, aquí escoltant Parsifal de fons mentre llegia el teu post. Leñe que m’has emocionat. …. seran les hormones o que realment hi has posat el cor en el que has escrit.

  2. guilarte dice:

    ahora mismo incluso podría sentir envidia…

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