Enterradme en mi cementerio…

En caso de que sea posible, no muy costoso, higienicamente viable, bonito, y sobretodo sostenible, yo quiero que me momifiquen, o me taxidermicen, me vistan en Furest, o en pelota picada, y me expongan en el “museu de la xocolata” de Barcelona con una plaquita en bronce, que diga: “la va sucar y va ser molt dolç” (algo asi como, mojó y fué dulce).

Si ello no fuera posible me gustaria que me enterraran en el cementerio de Alella, cerca de alguien conocido, o que tenga el mismo apellido que yo (que algunos hay en mi pueblo), puesto que si nadie viene a verme algun despistado acabará rezando algún Ave Maria en mi tumba, por pura confusión.

alella 2510201112521_Alella_cementiri_amplia_lhorari instalacions-alellaEn caso de que lo que pido sea muy costoso, visto el momento de confusión política y de autoriad que vivimos, propongo a mis herederos (en sentido figurado ya que solo tengo deudas), que me entierren en el jardín del vecino. El de la casa que queda delante, y con la cabeza mirando a nuestra casa, puesto que si hay vida después de la muerte quiero veros por las mañanas y por las tardes como os la pasais sin mi. Y de verdad espero que seais felices. El campo delante de casa tambien vale, aunque por favor: bien enfocadito al mar para poder cantar aquello de “entre la la playa y el cielo” de Serrat.

Fialmente, y solo en caso de extrema necesidad, y si no tenemos otra opción me incinerais, y, las cenizas, las espaciis al ritmo del viento sobre el coche del vecino del cuarto. Si, ese pedazo cabrón que siempre escupe en la acera y que desprecia a todo Cristo. Sobretodo, no olvideis de meter la Urna, ya chafada con la máquina de reciclar latas, dentro de su tubo de escape, a ver si le explota el carro con el dentro. Recordad! Que vaya solo.

Pero en el fondo, lo que más ilusión me hace es el tema de la momificación. Quizás en una de esas “exposiciones itinerantes” me quedo olvidado al lado de Chavez, Lenin o Ho Chi Min, me confunden, y la gente empieza a visitarme. Joeeer! Viajar en business, sin Jet-lag, todo el puto dia ariba y abajo, para acabar con alguno de esos “camaradas”…

Aunque claro, por mi, mejor, mejor, el cementerio de mi pueblo, que tiene algo de agradable, me queda cerca de casa, y sobretodo, desde que el alcalde le hizo la reforma al espacio para velatorios, tiene un “no sé què” de pijo, pijo (como yo) que te cagas.

Si mejor, pero cerca de los que llevan mi apellido, tan corriente y tan moliente, porque de vez en cuando, y aunque suene a coña, apreciaré que alguien se pare y me reze un Ave Maria o me recuerde lo guapo que era.

Si…definitivamente, y n contra de lo de “ no a mi que em cremin! Que estaré mort etc…” yo quiero que me entierren en el cementerio de mi pueblo. Ahhh! Y con la tarjeta entre los dientes, porque ya se sabe: “la muerte es la muerte, pero “the Rest” Mastercard.

Un saludo.

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