Llegó el Veranito en el Maresme Sur…

Entre la operación bikini, las depilaciones a última hora, los complejos sin venir a cuento, y sobretodo la ausencia de todo ello, lo de que llegue el verano en el fondo, es un puñetero estrés.

Los tíos barrigudos, que alguna vez tuvieron dignidad, destapan sus carnes sin pudor al mar mediterráneo; si,  el mismo que albergó una vez, bellezas olímpicas de la antigua Grecia. Aquellos que tapados bajo suficientes capas de ropa del decatlón se esforzaban sin limites en el paseo del colesterol para preparase sin prisa pero sin pausa, para tener hoy, un cuerpo aceptable, arriesgando la capacidad de inversión municipal en desfibriladores, esos, son a dia de hoy la carne de cañón de la baldosa semiurbana de las playas del Maresme.

camaronY ellas… ante la ausencia del biquini perfecto, se enzarzan pobrecitas en buscar la perfección con cremas reductoras, pareos estrañivolos o básicamente, corriendo en libre esprint de la toalla al mar sin tener en cuenta que existen posibilidades como los cristales o la no regeneración de las playas, para que todo acabe en un terrible accidente del cual 20 minutos, la revista estrella del cercanías de la mañana, tendrá cuenta con fotos amateur de los muchos que hay: sobrados landistas de pelo en pecho, y pierna y espalda, que utilizan sus Iphones tanto sea para fotografiar a niñitas de catorce años haciendo TOP less o simplemente medusas de esas que llegan en legión a nuestras playas.

Y es que el verano es lo que tiene: la fauna más variopinta aparece sin venir a cuento en sitios transitados y aquellos que no han dejado de transitar esos lares, se sorprenden de cuanto hay escondido bajo las alcantarillas o las piedras de un tranquilo, pausado y acompasado, pueblo de costa.

Y luego, aquí, como en todas partes, llega el fin de semana, y, entramos de lleno en lo que bien se podría llamar la hecatombe zoológica o simplemente, el no va más. Los cercanías se llenan de cuerpos extremadamente sudorosos, (ya de ida) que se juntan en grupos, con grandes bolsas de plástico, radiocassés, y sobretodo, ruido, mucho ruido, y porque no decirlo, mucho tatuaje rollo “I love my family” o caras de Jesucristo con un cierto parecido a Camarón, y el lema tan manido de “que te han hecho Dios mío…..”; las nenas, todas apretáas (como les gusta decir) y sobretodo sin el menor reparo en confundir tangas con bragas o chancletas con bigotes. Es lo que tiene el principio del verano en el Maresme.

Poco a poco, las semanas pasan y todo se mezcla, y terminamos todos enchancletados, comiendo pipas en el paseo, calippos en la arena y sobretodo, confundiendo los tangas con el buen gusto y los tíos depilados con los presuntos herederos de una belleza tan clásica, que hasta a Beethoven hubiera inspirado.

costa_maresme

En fin, si la primavera está hasta los cojones del corte ingles, podéis estar seguros hoy, tras leer este breve post, que tipo de ansiedades me provoca a mi el verano. Es por ello que reinvidico la posibilidad de convertirme en rico del copón, algún dia, y comprarme una casa en algún sitio donde no llegue un cercanías, ni en broma…

Y en eso estamos.

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