De rodriguez evolution 2

Tengo que reconocer que estar de rodriguez, tiene su gracia, almenos al principio. Te pasas todo un año anhelando como un tontaina esos 10-12 días de Agosto en los que por motivos laborales o caninos, decides quedarte tu solo en casa. Piensas en todo lo que harás, hasta piensas en todo lo que no harás, que se ha de suponer es la parte importante de eso de estar de rodriguez.

Esta bien, los primeros digamos 2-3 minutos, luego, aunque cueste admitirlo, uno se deja llevar por una deriva cruel que engloba bastantes gilipolleces y sobretodo, conductas extrañas: cocinarse unos llucets rebozados con mayonesa feta a casa, seria un ejemplo bastante potente, pero hay más.

Todo es como un gran circulo vicioso donde sin venir a cuento, enlazas una actividad inverosímil tras otra y lo más curioso es que no te das cuenta; (bueno en verdad si que estas al tanto de ello, pero haces como si no fuera contigo).

Yo conozco tipos que con sus diez días han acabado depilándose el pecho (lo peor es que su conyugue no se dió ni cuenta hasta meses después), han ido a un restaurante indio, les ha dado por correr en tanga, se han comprado un vespino o simplemente un bañador como apretado en el decatlón… o directamente han quedado con alguna ex-novia de tres al cuarto, han ido al skating y se han cercenado un dedo perdiendo el conocimiento. Lo difícil es como siempre explicar porque papá solo tiene, ahora, 9 dedos, y quien era esa tipa que entrego el dedo envuelto en una gasa o dentro de un vaso de tubo lleno de hielo. En fin…

Los vés por la calle con cara como si vieran algo con ojos nuevos y en el supermercado enchufados a una nevera de lácteos o en el caso de que sean Rodriguez de Alto Standing delante de donde se almacenan los ahumados y el jamón de guijuelo. También los ves en el mercado, mirando a las pescaderas con cara de vicio y a las fruteras con cara de acongojo y miedo;  hay algunos que se sientan, solitarios, en una toalla en la playa, escondiendo tras sus gafas de sol una mirada interrogante y de estupor profundo ante tanta choni con tatuaje en la entrepierna, y piercing en el ombligo con cadenita colganto+borrissol.

El problema del Rodriguismo es:  o su existencia como tal, o lo poco que dura, porque claro, uno no puede centrarse en ello hasta pasados unos días, exactamente los necesarios para llegar al sopor y al aburrimiento extremo, es en ese momento, en el preciso instante en que uno piensa en “me voy a cocinar uns llucets rebossats amb mayonesa feta a casa”, cuando un Rodriguez se vuelve eso, un Gilipollas en acto. El resto de l año se la envaina en potencia, su tontería, claro está.

Afortunadamente y sin que sirva de precedente os contaré que el truco está en empezar mentalmente la preparación previa, y así de esta guisa, uno puede comenzar desde el dia 1 a comportarse como un Idiota: que si te cocinas un coktail de gambas, que que bien se duerme en el sofá, que si lo del porno por Internet, que si te vas de paseo por la Ciudad Condal. Lo importante es no contarlo, porque siempre, y cuando digo siempre lo reitero, habrá alguien más rodriguez que tu o alguien, con cara de ir de vuelta de todo, que te mirará como lo que realmente eres, un jodido cantamañanas

Lo del Rodriguismo, seguro que es una fuente de negocio casi tan lucrativa como son los Gays, los Singles o las pelis de zombis, pero lo que esta claro, es que es uno de esos tópicos de España, que nunca deberían perderse.

Por cierto, y lo bien que están nuestras mujeres sin nosotros colgando fotitos de Paul Newman o simplemente disfrutando solas o acompañadas de nuestras ausencias?

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