La Independencia…agota.

La Independencia me aburre. Como diría mi amigo el Carnicero Turco: Quieres sopa? Dos platos.

 

Tengo la gran suerte y la gran desgracia de tener un trabajo y que este se desarrolla desde casa o desde la Terminal 1 del Prat, (el rebautizado por mi, y por la jauría de Export Managers que me siguen: el puto aeropuerto).

 

El estar todo el dia encerrado contestando mails soporíferos o intentando venderle la moto a alguien, provoca que la radio, esa radio de toda la vida sea tu fiel compañera, algo así como tu amante secreta, sus tertulianos son los macarras que la usan, y hasta hace poco, yo era el cliente agradecido…pero ya no.

 

Tanta cháchara de independencia SI, independencia NO, tanto Francesc Oms que parece jugar al juego del espagueti, y tanta Cospedal y Soraya que parece que el vibrador no vaya con ellas me ha puesto nervioso, o más que ello, hastiado de tanto debate. Tengo una jodida sobredosis de independencia, y de anti-independencia. El Mas cada dia me parece más pelagatos, El Junqueras (me pareció que se explicaba bien) tengo un poco la sensación que piensa que habla para los imbeciles de este país (que hay muchos), la Camats me horroriza con su tinte de medio pelo (nunca mejor expresado!), y la de la ANC cada dia me parece más que está sufriendo una metamorfosis y transformándose en un elemento a mitad camino entre la Helena Rakosnick, y la Bruja Avería, sin el gorro Lluisllachero pero si con sus dejes. En fin, algo cutre sobre lo cual muchos participantes gratuitos de la ANC (aprovecho aquí para recordarle a mi padre sus sabias palabras: Jordi treballar gratis es de idiotes) no quieren ya buscarle explicación.

 

La indepencia de Cataluña empieza a “estovar-se” en mi boca, es como aquellas cosas de las que hablas tanto que al final como ya están tan habladas pues no molan, o esas peladillas asquerosas que insisten en regalarte en los bautizos que se acaban deshaciendo asquerosamente en cualquier bolsillo de tu americana. Lo dicho: hablar demasiado de algo es un error de bulto, y lo que pasa en Cataluña y España es algo así como un “déjà vu” de algo que aún no ha pasado, un efecto “Ikerjimeneziano”. Estamos, como leia antes en un blog cerca del punto de “no retorno”, pero en mi caso estoy muy muy cerca del punto de agobio esencial, necesario para mandarlos a todos de paseo, decolgar la estelada del poste de teléfonos y colgar una bandera de los Rolling o simplemente un calcetín negro. El punto de no retorno es el momento ese en que las conversaciones de uno y otro bando terminan por un “es que tu no lo entiendes” y yo, como miembro de la comunidad de oyentes de este país, o como miembro de esa mayoría silenciosa, estoy haciendo esfuerzos inmensos para no levantar la voz y mandar tanto a unos como los otros a tomar sanamente viento.

 

Es un momento histórico me dicen, desde hace 300 años etc. que esperábamos esto…pero yo me digo: lástima que este momento histórico nos pille con una ausencia tan sonada de córtex cerebral en las altas esferas de un lado, y con tanto PEPERO fascista del otro, coktail específico para que al final todo quede en agua de borrajas.

 

Esperemos que no sea así y que pronto podamos dejar de hablar de ello para decidir de que color queremos el pasaporte.

 

(o es que tendremos dos Sr.Junqueras? Venga hombre….)

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