Lucha por tu BH!

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BH

Recuerdo, casi como si fuera ayer, mi bicicleta azul. Una BH que corría como el rayo y que sin lugar a dudas atravesó aventuras inexplicables el día que me la robaron los niños de los Bloques. Recuerdo sus palabras como si se volvieran a clavar en mi piel con dardos de impotencia, como aniquilando todos y cada uno de los intentos que tuve de rebelarme.

-Idiota, me llamo Valerio, y esta bici de mierda es mia, ahora, pijo – Recuerdo haber saltado como un resorte y haber aplastado mi puño en una barriga que resultó ser muy dura. Después todo fue extremadamente rápido: empujón, patada, suelo, sabor de tierra en la boca, correr, lágrimas, y andar, mucho andar.

Ese fue quizás el hecho que me convirtió en un delincuente en potencia. Ese dia entendí que hay muchas cosas en esta vida que funcionan de una manera distinta, ese dia fué, sin lugar a dudas, la precuela de lo que soy. Valerio, delincuente habitual, recibió unos 11 años más tarde una lección en toda regla en la sala Celeste de Barcelona. Esa época extraña en la que tanto aprendí y de la que poco hablo.

Parece mentira como una bici que llegó una mañana de reyes puede reventar tan drásticamente la convivencia de una urbanización, pero entiendo también, que si yo era capaz de arrancar los ojos por ella, Valerio, sintió lo mismo.

La BH azul desapareció rápido de mi memoria, una Torrot BMX la remplazó. Un hierro en toda regla, pero que cubrió el expediente bicicletil con nota. Pero lo que esa BH despertó en mi, fué quizás esa tremenda, indisoluble, agria, y quemante sensación de que antes de que me aplasten, tengo que ser y morir por quien soy. Muchos de los millones de lectores que tengo en este blog (juas juas juas) estais pensando que me he vuelto reconcentradamente loco, pero no es así: ya lo estaba. Y Valerio fué el culpable de ello. O quizás fue mi piedra de la fortuna al saltar en mi interior el resorte del respeto por uno mismo.

Muchas veces desde entonces, paseando, escuchando, viendo, me doy cuenta de la cantidad de seres humanos que aceptan el destino como algo que no tiene remedio. Es fácil, demasiado. Hay que levantarse cada dia, en cada momento, en cada una de las circunstancias que nos devoran el alma para mandarnos a un redil.

Despertad, existen muchos Valerios en esta vida, pero vosotros sois más fuertes, solo tenéis que creerlo, y solo entonces os daréis cuenta, que en esta vida existen dos ligas muy distintas, y vosotros podéis jugar en la buena.

Levantar la cabeza, mirar a los ojos, ver que hay un cielo, luchar. LUCHAR! Por vosotros. Viviréis una vez, mucho, o poco, pero por el tiempo que sea, no lo hagáis de manera miserable.

Todos tenéis una BH azul. Id a por ella!

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