me cuesta escribir… te.

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Hace días que no escribo, hace días que no te escribo. Hace días que no tengo necesidad de hacerlo, de comunicar, porque tu eres más mía, y sobretodo, porque estas lejos. Como un rumor certero de presencia y ausencia, como una pregunta que no necesita respuesta porque sabe que el silencio es su mejor aliado.

Pasan los días de verano, como redes cargadas de sueños sin compostura ni aliados, pasan sin pasar ni repasar lugares comunes, vacíos , tediosos.
Y no necesito escribirte, solo verte, aunque estés lejos como casi el ombligo del mundo o la poca inocencia que le queda a este mundo.

Pero no puedo escribir, parece que mis dedos ya saben que no pueden emular el compás de mis manos en ti, que sus teclas son las disonantes como pétalos de rosa en violeta. A destiempo. Como si supieran que sería tan lúgubre como caminar por el East Side una madrugada de domingo, solo. Mis dedos se resisten a crear, porque al fin saben tu piel un camino sin regreso.

Pasan estos días de soledad, fugaces como un amor de juventud, de esos que duran un Zas, sin k, solo un zas como un beso corto a ras de arena, o ras de mar, un beso de aquellos que uno espera con continuación y solo queda como el vao de un cristal, momentáneo en lo real y eterno en el recuerdo.

issue3imagemachirosmallPasan los días sin escribir, sin contarte que he visto la ciudad vacía, y la casa en silencio, sin decirte que a pesar de todo eres mi espacio de libertad, sin enseñarte estrellas que ya estuvieron allí antes que decidieras que te gustaba leer lo que escribía, sin hablarte desnudo en la cama de mis cosas, sin poder sentir toda esa fuerza callada que desprendes.

Pasa el verano, así como si todo fuera imperfecto, sabiendo que el amor es difícil, sabiendo que el tedio puede que nos salve de pasiones atenuadas bajo sabanas blancas, sabiendo que las promesas eternas no cuajan pero que los labios cálidos son besos eternos.

Pasan los días sin escribir, porque se que quiero hacerlo sobre ti, y prefiero volver a verte, porque ninguna de mis palabras podrá ser tan grande como tus arañazos, porque ninguna de mis frases podrá describir tus ojos, porque al fin, nada de lo que diga podrá ser igual a nuestro pequeño, precioso, y eterno espacio de libertad.

Ya sé que no tiene mucho que ver, pero hoy me siento así.

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