Que haces con tu vida?

¿Qué coño hago con mi vida?
por SEÑOR CARAMELOS

No creo que fuera el único que de niño jugara a caminar con los ojos cerrados por el pasillo de su casa. Seguro que tú también lo hacías ¿lo recuerdas? Las paredes parecían estar más cerca de lo que en realidad estaban. Por eso nunca chocabas, porque tu instinto protector se adelantaba al acontecimiento. Pues bien, ahora resulta que sucede exactamente lo contrario: el momento ha llegado antes de lo previsto, y me ha dado de lleno en toda la boca.

beso en la boca

¿Qué momento? El de elegir ¿Elegir el qué? Lo que hacer con mi vida.

Se abre la eterna brecha entre lo que de verdad me gustaría hacer y lo que en realidad debería hacer. Entre lo que quiero ser y lo que soy. ¿Acaso tomé la decisión definitiva cuando decidí estudiar cierta carrera universitaria? Espero que no, porque no es que me haya apasionado de una forma brutal y exagerada. Es más, me ha resultado completamente indiferente. ¿Significa eso que mi futuro está lejos de pasarme el día sentado frente a una pantalla de ordenador cuadrando asientos contables? Espero que sí, pero quizá ya sea demasiado tarde…

¡No digas eso! Gritan los románticos. Nunca es demasiado tarde, y además aún eres joven. Todavía estás a tiempo de darle un giro de 180 grados al escenario de tu universo. Aún puedes salirte del camino fácil y trazar el tuyo propio a golpe de machete.

¡Los cojones! Responden los escépticos ¿Tú estás loco o qué? No te compliques la existencia. No tiene sentido. Al fin y al cabo son muy pocos los elegidos. Para qué esforzarte en algo que no te va a dar más que problemas y frustraciones.

Pero entonces ¿qué coño hago con mi vida?

Todo eso de “hay que perseguir tus sueños” está muy bien y queda muy bonito sobre el papel pero en el fondo no deja de ser una variante más de hipocresía. ¿Quién lucha de verdad por sus sueños? ¿Quién los lleva a la práctica sin miramientos ni condiciones? Nadie. Pensad un momento en cuáles son los vuestros y planteaos en serio su viabilidad. Los míos en concreto son del tipo “…que Brigitte Bardot se desayune mi cuerpo en un motel de carretera mientras suena en directo Elvis Presley…”. Es decir, absurdas quimeras.

bardot

Pero quizá haya algo más. Sí. Quizá no estemos hablando únicamente de burdas imaginaciones. Sino que ahora se trate de un sentimiento real y palpable. Algo que desde pequeño siempre has guardado en la cabeza y no has sabido cómo interpretar. Algo para lo que has nacido y hasta este momento no has tenido la oportunidad de darte cuenta o ser consciente de ello. Algo para lo que deberías entregarte inmediata e inevitablemente. Tu destino.

Sí. Lo veo. ¿Y cómo lo ves? Jodido, pero lo veo. Así que creo que voy a intentarlo. Es tan fácil como dejarse llevar ¿no? Además nunca me cayeron bien los cobardes. Pero por si acaso me voy a mentalizar para encajar de la manera más digna posible el impacto de un probable fracaso. Porque anticiparse nunca ha estado de sobra. Y porque sé que al final la vida es como una guerra de almohadas: aquello con lo que sueñas te acaba golpeando.

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