Un tiro en la pierna.

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Estoy a punto de pegarme un tiro en la rodilla, ( a alguno de vosotros os suena familiar). Estoy solo, y seguramente el 112 vendría a buscarme. Tengo a una, vomitando desde ayer, mi mujer se las ha pirado a la riviera francesa, el otro come Pizza de una manera muy sospechosa, y los perros me miran mal.
No he visto al gato desde hace horas, y estoy convencido que ha decidido dejarme tirad. Putos gatos! Mi antigua amante debe de estar relamiendose las heridas, pensando que a cada cerdo le llega su San Martín, la nueva debe de estar centrada en esferificaciones de huevos poché en su mundo real. Mi banquero está encantado de leer esto, y saber, que no tiraré de seguro de vida. No, será solo un tiro en la pierna, limpio, de esos que te llevan lejos del frente. Mi mujer, lejos, en la costa azul, esta sentada con sus amigas, todas cuarentonas con mala folla y peor comer, les pasa a todas: llegan a los cuarenta y comen peor que nunca. Las imagino todas sentadas, mirando el paseo de los ingleses, con un puto aperol en la mano derecha, en la izquierda….prefiero no pensarlo.
Mientras, en un lugar en el mundo, me dedico a recoger vómitos infantiles, a hacer deberes, y a rebanarme los sesos buscando una jodida idea que me solucione los siguientes 20 años. Serán ya sesenta luego, y aspiro a llegar a ellos en forma. La suficiente para largarme cagando ostias de la situación. Almenos con cuarenta no me ha dado ni para correr un mierda de maratón, ni depilarme las piernas y contar que lo he hecho. Deporte hago, pero el idoneo para aceptar y disfrutar cuando algún capullo quiere usarme como sparring los lunes o los miercoles. Correr, nadar, bicicleta, hacerse el interesante. Masturbarse, ducharse, masturbarse….masturbarse. Cuando llegas a los 40 te quedan 15 para la prostata, aguantas casi una hora por experiencia, te duele la espalda demasiado a menudo y sin lugar a dudas, tu situación financiera es patética. Lo peor es por descontado la ensoñación irreal que todo se puede recuperar. Almenos a los veinte tienes claro que lo mejor es morir enterrado en drogas semen y rock and roll, a los treinta que morir es una posibilidad, y a los quince, que la muerte no existe.
En fin, un jodidamente largo findesemana (se escribe así) sin interrupcion con mis adorables hijos. Somos como una peli de miedo: una que no para de vomitar y que se esta quedando en nada, otro que come mientras lo observo (no puedo evitar pensar en que si esto es un virus estaré recogiendo trozos de pizza de los azulejos del baño esta noche) y yo.
Escribo con la pistola en la mano, una Glock de 20 mm con recamara. Es una evolución hecha por el Mossad para ser mas limpia, rápida y sin problemas que se encasquille. Esta encima de la mesa del comedor, conmigo. La mesa es una de las primeras cosas a las que prenderé fuego cuando encuentre mi casa en las montañas. La segunda serán las sillas. La tercera la casa. De esta casa lo que adoro son los arboles…
En fin, son las 8 de la tarde, es el momento de meter el himno autro hungaro del Kaiser José y mandar a los portadores de virus potenciales a la cama. Me quedaré solo con el jodido virus merodeando por la cocina. La farmaceútica, (toda morena y guapa) me ha confirmado que había una pasa. Su marido me ha mirado de canto, y yo, tras pedir Motiliums, imodiums, bolsitas de plástico, y gasas he aprovechado para eructar. Tenia su sentido, el ambiente a cambiado del “sexo en grupo” al “campi qui pugui”.
La cagalera y los vómitos son de todas maneras las excusas perfectas, aunque hoy, he de reconocer,que hubiera matado por comer fuera en un restaurante, que no me picara el rabo, y sobretodo, que estuvieran todos sanos.
Pero no es el caso, así que para escapar de ello, he decidido pegarme un tiro con la Glock, en la rodilla. Me ahorraré el hacer de niñera, pensar en mi amante, mi examante (pienso mucho en ella )(aunque ella no lo crea), mi banquero, mi vecino del 4º y sobretodo mi jefe Ruso que me proporcionó la Glock cuando se enteró de lo que estaba pasando. No quiero pensar en él, me habló de relaciones a larga distancia, vaselina, y chorros de ballena….y eso viniendo de un ruso, es curioso.
En fin, alguien sabe o ha descubierto ya si Montoro tiene algo que ver con los virus estomacales y el absentismo laboral.

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