Mis primeras “últimas tardes con Teresa”

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Releer a Marsé es como si me pegaran una patada en la boca. De acuerdo que estoy con la Oscura historia de la prima Montse, que es básicamente una especie de monumento a los adjetivos tricotados y a veces inasumibles.
La primera vez que lei un libro de Marsé fue cuando mi tío Xavier Prat hizo los decorados de la película o algunos años más tarde quizás unos cuatro o cinco. Recuerdo haber buscado el libro en la antigua “llibreria francesa” de Barcelona, haberme gastado la pasta en el, y sobretodo haber besuqueado a una tal Ana S. Entre la sección de geografía y la de literatura clásica. Recuerdo que esa Anna tenia las manos largas, las uñas afiladas, el cerebro escuálido y muchas ganas. La librería tenia dos pisos y reconozco que a las niñas les encantaba que un neo-delicuente las llevara de los billares del novedades de caspe, arriba hasta una librería de la Esquerra del Passeig de Gracia. ultimas-tardes-con-teresa1
Suena fatal, pero creo que mis apuntes de cadera de esa tarde se dieron más por Teresa que por Anna, y recuerdo también que a partir de ese momento mi fascinación por Marsé, el Guinardo, las fiestas de gracia y las chicas bien me llevaron a una época bastante transgresora teniendo en cuenta de donde venia (el fill del metge), y los parterres que mis pijos pies pisaban. En fin, me convertí en un manolo de alcurnia sedosa, y me junté de largo con la mejor de las gentes que he conocido.Juan_Mars_
Pero como decía, Marsé fue como una patada en la boca, básicamente en ese espacio pequeño que hay entre la napia y el labio superior, dolió. Verbo fácil, adjetivos por doquier, callejero a tope, era como si alguien estuviera escribiendo en esa época mi historia de juventud, aunque estuviera lejos del presidiario, del sindicalista o del manolo. Aunque no de Teresa, oh Teresa, o almenos la de la portada del libro que me llevó de calle durante una buena temporada. Luego la realidad fue distinta, Maribel Martin, 20 años mayor que yo, nos tomamos un café rápido en el aeropuerto de Barcelona cuando yo ya era un pobre desgraciado que vivía colgado de un avión, y ella no sé que era, en fin, no sé que era, pero me pareció casi tan bella como en la portada del libro.marsé montse
Así que a mi tio Xavier, con el que tan poco me llevé, le debo el placer por la lectura, los dioses griegos, a Marsé y a Maribel. También le debo a Tomás y Claudia, mis primos adultos. El toqueteo con Anna, ya fue más patrimonio propio, y mucha mano izquierda por mi parte.
Enfin que pensando en la Tia Montse y su oscura historia me ha venido de golpe sorltaros esto.
Maribel aún hoy me frena el corazón cuando la veo en la librería, y de largo Marsé aún me frena el escribir.
A los que no lo conozcáis os lo recomiendo aun hoy 24 años más tarde, a los que lo habéis leído, releedlo, a los que os gusten las rubias Maribel es un “notavoiding”, y sobretodo, los que no habéis visitado la “librería francesa” en francesas situaciones, os lo habéis perdido, porque la cerraron y metieron en su sitio una tienda de ropa o un bar de pijos o lo que sea…

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