Politicamente correcto.

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Hace días que no hablo de política, la última vez perdí a un par de amigos, otro par continuaron haciéndose mis amigos y alguna que otra persona sin criterio me acusó de extremista. Derramé laxante liquido en sus cafés, y, tuve que dejar mis quehaceres diarios: cokteles molotov, bombas lapa, y algún que otro spray (para hacer pintadas subversivas) para levantar mi dedo corazón con desdén. Y es que ya sabéis que soy eternamente diplomático, y me va la gente con criterio.
Hoy me he levantado con ganas de escribir un post de política, o simplemente uno donde en lugar de rajar de algún vecino, hablar de alguna mujer sin carné, o deleitarme en mi propio prepucio, (algo que un pajero como yo domina), me concentre única y exclusivamente en cualquiera de los inmensamente gilipollas que nos gobiernan, que quieren gobernarnos o que simplemente me dan la vara sea en la tele o en la puerta del colegio, con sus extrañas y miserables ideas, opiniones o excremencias ideológicas. Todos y cada uno de ellos, y ellas, no dejan de insistir en perforar mi ya malmetido cortex cerebral que el Monsieur Macheboeuf se encargó de impermeabilizar (a pesar de mi amigo Jampi), y que luego el tontaina del Cordonet acertó en ponerle un punto de mira en forma de “zero galatic Sr.Prat” donde constantemente toda esta banda de perdedores intentan meter su cerdo dedo en él.
La política ha cambiado: si yo puedo escribir un blog, un tio se pasea con una coleta, el presidente de España babea, el nuestro se auto-inmola (es digno de aplaudir francamente), y el jefe de la oposición se folla un espejo más que a una encuesta; si pasa todo esto, pienso que la política ha cambiado tanto que ya no vale ni el vapor de una meada dedicarle un minuto. (is not worth the steam of my piss) (Thanks to Owen Bird).
Se puede tomar como termómetro de ello la puerta del colegio, por ejemplo el de mis hijos, donde sin café alguno por la mañana uno puede detectar, entre muchos otros perfiles, los siguientes:
• políticamente correctos,
• los políticamente involucrados,
• los políticamente impermeables,
• y los políticamente idiotas. (como es de preveer mañana todos los que me lean pensarán que los he englobado en esta última clase lo cual sin lugar a dudas traerá cuchicheos, habladurías y mariconadas varias).
Los políticamente correctos no opinan, o simplemente opinan lo mismo que tu sin ningún problema, hoy a favor del sexo libre y mañana del derecho a la vida.
Los políticamente involucrados siempre te quieren contar la última y como desafortunadamente su vida es local con insuflas de 20 km más, son aburridos, previsibles y toscos.
Luego tenemos a los políticamente impermeables: pasan (y con franqueza son los que mejor me caen), no saben ni quien manda y se rigen entre otras cosas por la factura del Xorli o la del gas, pero tampoco les interesa mucho saber que es el Xorli ni de donde viene el gas.
Y finalmente tenemos los políticamente Idiotas que se dividen en dos subclases:
followers y al cuadrado.
Los followers estarán siempre de acuerdo con el de al lado y lo seguirán, glosarán sus ideas y las proclamaran al viento como suyas.
Los políticamente idiotas al cuadrado, básicamente son idiotas, y la verdad es que no tengo mucho criterio porque no me he acercado lo suficiente como para poder juzgar (aunque ya lo decía la Duquesa de Alba: un idiota es un idiota).
La política, como decía antes ha cambiado, gracias a que en general es complicado mantener una conversación inteligente con nadie. Pocos se significan, los que lo hacen son subversivos, y los que no se esconden son como yo: tios complicados, poco recomendables, que despiertan tanta pasión como desprecio y miedo y que más vale tener lejos que cerca. (de hecho somos idiotas para los idiotas, y para el resto, puesto que no hay nada más seguro que la condición de uno). La crítica siempre fue más facilona que la curiosidad y siempre es mejor tener lo que provoca algo, lejos de la piel de uno.
La política ha cambiado tanto que a nadie le importa un huevo lo que pasa o deja de pasar, y al que le importa o tiembla por ello, es considerado como un tio raro.
Bueno…. Tras la vomitona seguramente os preguntareis: y que propones imbécil, que te las das de guays todo el dia. Pues nada. Era solo para que supierais mi opinión y para que dejarais de joderme la entrega de niños a la puerta del cole. Suficiente tengo con las madres de tercera fila (me refiero a las que aparcan en tercera fila) y a esquivar los excrementos de perro. (por cierto: alguien podría concienciar a estos “nouvinguts “ que lo de ir con el perro al cole es una jodienda para los que no queremos llevarnos de vuelta materia orgánica en los zapatos?).
La política ha cambiado, un huevo y parte del otro, y los que la hacen hoy ya no saben como conectar.
Yo no cambio, y estoy: conectado.

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