Destruye la Empresa: I

Lo de tener una opinión propia no está de moda. Nos vestimos todos igual, comemos todos la misma mierda, llevamos todos los mismos teléfonos y seguramente nos follaríamos todos al mismo o a la misma, o a los dos, o seguramente nos lo imaginamos, porque ya se sabe, del dicho al lecho, (o era hecho) hay una distancia abismal.

Me paso muchas horas sentado en reuniones donde jefecillos de tres al cuarto, amparados en bácula, mitra, casulla y alba, como popes del marketing moderno, se dedican a pontificar sobre todo o sobre cualquier chorrada donde, o se sienten doctos, o simplemente, saben que ninguno de los que escuchamos nos permitiremos el lujo de levantar la mano para ponerlos en su sitio.

Es triste. En mi caso, como en el fondo me pagan para escucharles, pues no me importa, pero tras algunos años, y viendo como la tontería lobotomiza hasta al más listo, he decidido que, aunque sea esa la causa de mi ruina personal, la próxima vez, levantaré la mano, la izquierda, y les preguntaré algo. Es fácil, ninguno sabrá que responder, porque ese “algo” les sonará a chino. Y lo más seguro es que luego me sienta mejor o simplemente un poco más sano. Seguramente más pobre.

Estar sentado en una reunión donde el/la Marketing Manager no tiene ni idea de quien compra su producto, El/La Director Comercial “in pectore” no quiere quedar mal porque aún no ha firmado su contrato, el/la Director General es un títere, y el/la mandamás de la empresa se la suda tres huevos, (ni uno ni dos, que son tres) lo que pasa, mientras no le toquen mucho lo que no suena, es, sin lugar a dudas, un desafío para mi paciencia, y una oportunidad para mi imaginación.

Pero cada vez más, estoy convencido que la pregunta es necesaria.

Mi padre, que en el fondo es un crack al que no le han sacado la punta suficiente, siempre decía, asqueado, durante la cena, que cuanto más arriba llegas en la pirámide de la empresa más se dividen en 4 los tipos, o tipas que te encuentras:

  1. son sumamente básicos, tanto que a medida que han ido pasando de un lado a otro han subido como la mierda (que siempre flota)
  2. o son asesinos en serie, sociópatas en erupción constante, ávidos de sangre; el típico ejecutivo ejecutor
  3. los típicos tíos validos asqueados de verse envueltos entre tanta tontería y tanto psico-killer
  4. y finalmente el que decide escribir y describir esto en su blog o contárselo al camarero de la barra del primer bar que encuentra, ávido de una birra barata y siniestra, o simplemente mundana y real.

Me incluyo.

La mitad de las empresas funcionan porque las empresas funcionan solas. La verdad es que si un zapatero es capaz de montarse un taller de remiendos, y llevar la contabilidad solo, lo de llevar una empresa es para tontos. El problema es en el fondo cargarse la empresa, eso es lo complicado. Ese es el kit de la cuestión!:  destruir tu empresa, la tuya propia o para la que trabajas, es allí donde la genialidad se esconde.

chavez-destructor

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