Destruye la Empresa: II

Estaba el otro día oyendo, (porque francamente ya no les escucho) a uno y al otro, y detecté al genio. Es básicamente fácil si eres capaz de cambiar el chip y centrarte en la verdad de las verdades, quien de todos ellos será capaz de cargarse algo que funciona, antes?? Cargarse la empresa y sentirse el rey del mambo es en definitivamente el zenith de cualquier imbécil, y teniendo en cuenta que estamos rodeados de ellos, puestos a jugar su juego, es francamente maravilloso y milagroso pensar lo que las empresas son capaces de aguantar y sobretodo la cantidad de intestino grueso que son capaces de generar y soportar. La cantidad de mierda soportada por las corporaciones es directamente proporcional a lo buena que sea la idea de negocio.

Pongamos por caso que la idea funciona, que genera ingresos para todos, que simplemente vende. Hay dos vías de continuar con ello:

  • si funciona no lo toques, y menos si no sabes hacerlo mejor
  • tocalo con el riesgo de que ya nunc más funcione, y que al mover o meter esa pieza o la otra, la maquina previamente engrasada, renquee, y se autodestruya. Porque eso si: en las empresas, según los que más mandan, cuando todo se jode es por culpa de algún ente misterioso.

Lo complicado no son estos dos axiomas, (en el fondo se repiten siempre). Lo realmente complejo es qué tipo personalidades llegan a las cúspides de las empresas. Los altos ejecutivos/ grandes presidentes/los super cracks básicamente se la trae al pairo la empresa y la ven como un medio más para continuar con su vida de altos vuelos, enriqueciéndose a costa de todo, y todos. La gran mayoría son simples parásitos. Muy buenos, muy sofisticados y muy “à la mode”, pero parásitos que normalmente se rodean a su vez de más parásitos. De allí por ejemplo el engorde innecesario de departamentos prescindibles en muchísimas empresas.

Estos Directores Generales o super-ejecutivos, tienen egos de infarto y están y se sienten tan pagados de si mismos que muchas veces me pregunto si hace falta pagarles más. Van de empresa en empresa sintiéndose maravillosos y con una receta normalmente única y poco imaginativa.

Seguramente alguno de vosotros debe estar pensando en que si yo seria capaz de hacerlo mejor, supongo que no, o quizás si. Dirigir una empresa tiene un 97% de sentido común, un 1% de suerte, un 1% de imaginación, y un 1% de poco más. Lo que nos encontramos en muchos de los Directores Generales del mundo mundial es un 97% de ego, y un 3% de Imbecilidad. Porque pues son contratados: pues porque seguramente la gente cree poco en ellos mismos, y sobretodo porque el 3% restante es difícilmente detectable.

Lo que siempre me pregunto cuando estoy sentado en alguna de esas mesas, largas, es: este tipo ha tenido su PROPIA empresa? Cuando uno tiene o ha tenido la suya propia es cuando las cosas se hacen distintas. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Los que dirigen empresas que son suyas o simplemente aquellos que dirigen empresas en las que se sienten plenamente identificados, son sin lugar a dudas los mejores: hundirías tu propio barco? Seguramente no. Y las grandes empresas son aquellas que son capaces de hacer que todos y cada uno de sus trabajadores piensen en un fin común. Lo que realmente pasa es que todos los miembros de la empresa piensan en un fin común, (lo que llamamos misión) (almenos la gran mayoría) y los picatostes de turno piensan en otra cosa muy distinta que no tiene nada que ver la comunidad pero si con el fin y el bien (su bien, claro, y el fin de la empresa).

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