Mi amigo se llama David Guilarte, David…

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A ritmo de insurrección, y como si casi no hubiera pasado ninguno de los 31 años que hemos conseguido juntar, juntos, ayer, de tu mano, con tu guitarra y con Narcís casi acompañando aunque fuera al revés, cantamos de nuevo, con poco ritmo y demasiado corazón. Como nuestra amistad.

Me has pedido muchas veces que escribiera de ti, sobre ti; quizás siempre quisiste decir sobre nosotros, sobre todo aquello que nos ha hecho grandes, persistentes, tenaces, aburridos, inexplicablemente amigos, ridículos a veces. Ayer no podía parar de abrazarte, de estar cerca de ti, de hablar como cuando teníamos 14 años, y sin explicación alguna, un tipo como tu se fijo en un chico como yo, o, como me gusta más pensar, alguien se fijó, que esos dos tipos andaban juntos por la calle. Uno con sus levi’s 501 y su camisa a rayas, el otro desgarbado, con una Kufyia atada al cuello, y cara de buena gente.

David, cuantas cosas te debo? Te debo el que siempre hayas sido una buena ancla o un anclaje seguro en mi rápida existencia, te debo el haberme reido a pulmón partido, te debo Roma, te debo horas y horas, todas aquellas que has pasado escuchando lo que decía, y lo que siempre he callado. David, te debo el que seas tan diferente a mi, tan tuyo y tan bueno, tan jodidamente bueno. Te debo Insurrección del Ultimo, aviones plateados, y también, casi todos los dientes que aun tengo en la boca, gracias a ti y a tu presencia granítica y montañosa. Si hubieran sabido que el malo era yo, otro gallo hubiera cantado.

Ayer, junto a tu guitarra y tus partituras, ayer, casi enterrado entre ti y Narcís, o entre ti, y tu, me sentí de nuevo invencible, inmortal, incapaz de morir así de golpe, me sentí lleno, fuerte, casi centelleante.

Han pasado los años y guardo en un bolsillo, como una piedrecita atada a un puño de acero, tu amistad. Te guardo a ti. Te guardo como si siempre hubieras estado allí, como si el solo apretarla entre mis dedos me diera conciencia de vida y me quitara la mortalidad certera y traicionera que nos acecha en cada esquina, cada dia, cada vez que pisamos el mundo.

Tu amistad me expone a ser libre, tu amistad me conforma como individuo, y sobretodo, de tu amistad yo hago bandera. Tu tienes muchos amigos les digo a la gente, pero yo tengo a David.

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La vida nos ha llevado por caminos siempre distintos, y somos tan diferentes, tan irreconciliablemente asimétricos, que si pienso en ti, creo que no eres real. Recuerdo esa clase como si fuera ayer: primera hora el Saura, la mesa vacia a tu lado, y una sonrisa que me dijo siéntate aquí. Creo que ya nunca en los siguientes 3 años deje de sentarme a tu lado, excepto por aquellas veces en que debía de estar cerca de alguna rubia. Luego todo cambió, universidades, las mujeres, los amigos, todo, pero tu y yo siempre seguimos juntos.

David, me pides que escriba sobre ti, sobre nosotros y la verdad es que no sé que escribir, supongo que es así porque tu y yo aun somos alguna cosa, y yo solo escribo de cosas muertas, de cosas que nunca pasaron, de viajes que no quiero hacer, de cosas que terminaron y de todas aquellas cosas que sé que no me afectan demasiado, o directamente, nada.

Y tu, David, amic meu, me afectas. Ayer cantando “Insurrección” del Último, recordé de nuevo una de tantos millares de noches en el Guinardó, en que cantábamos sin preocuparnos mucho por el mañana siguiente, porque lo importante y lo único que existía era el momento concreto en que estábamos juntos. Ayer, de nuevo, importó más ese momento que todo lo que nos rodeaba.

Yo tengo un amigo que se llama David, no sé si lo conoces. Si la respuesta es que no, no creo que te merezca la pena haber vivido. Mi amigo se llama DAVID, o podría escribir, que mi novia se llama ramón, y eso que más, una chica muy lista, su versos y sus palabras de amor se van a quedar siempre en mi autopista.

Un petó company!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. David dice:

    Permitidme que os hable de Jordi; bien..no es posible hacerlo en un solo comentario de su propio blog. Utilizad lo que él ha escrito de mi, porque en este caso la teoría de los vasos comunicantes se materializa al 100%…Me vienen a la cabeza algunas encrucijadas por las he pasado, en las que, por unos minutos pensé “¿qué haría Jordi?, ¿qué diría?, ¿estaría satisfecho?, ¿lo aprobaría?”. Y así quizá solo me acerco un poquito de una manera un tanto patosa. Gracias por estos casi 30 años, joder..se dice pronto. Un abrazo.

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