Los Reyes si que existen.

El trato era muy distinto, el trato era que nos dormíamos antes de la hora y teníamos que quedarnos quietos, dejábamos el agua para los camellos, comida, volvíamos a casa, cenábamos rápido y a la orden precisa, y a veces estricta, subíamos a dormir.

Era muy complicado dormir…

Una angustia tremenda se apoderaba de nosotros. Dejábamos de mordernos las uñas y de portarnos mal, y, pensábamos, que podíamos enmendarnos esos últimos días, y recibir de manera mágica e inexplicable un montón de regalos en muchas casas.

Mirábamos las noticias y veíamos que mucha gente sufría, pero a pesar de ello, pensábamos que nosotros seriamos especiales, éramos especiales, estábamos seguros, que esa noche, pasaría eterna, aunque luego fuera corta como las demás y al día siguiente, un montaña de cosas estarían esperando: muñecas, juguetes, ropa.

Ser padre es complicado, y contar cosas también. Hay cosas que uno no tiene muchas ganas de contar. Incomodan, hay platos de sopa de mal comer, y también hay cosas que uno prefiere no hacer.

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El trato era que los reyes nos traían regalos, y no, que se los llevaran. Poco a poco, como siempre es ella, leve, grácil, sus preguntas se aproximaban demasiado a ese tipo de magia que los mayores manejamos automáticamente y con la que ellos deben jugar con sangre fría.

Me preguntabas cosas extrañas: “como empaquetáis tan rápido; cuando lo hacéis, porque lo hacéis”, y esa era la magia que aún tenias que aprender. Es curioso, ahora, aprenderás que existe algo más mágico que Tres Reyes de Oriente, sus pajes y su esplendor, que traigan regalos una vez al año; si, descubrirás, que existe algo mucho más mágico que esto: un montón de gente, entregada, y entre ellos tus padres, empeñados en que sepas que la magia existe. Porque la Magia, hija, existe.

Hoy cuando andaba contigo y nuestros perros pastores, cuando ataba magia y paternidad, cuando me sentía el más traidor del mundo, cuando comía ese plato que nadie quiere comer, (que se llama verdad, y mejor te la cuento yo), me has preguntado lo correcto:

y como?

Esa parte de magia, amore, “cuca meva”, la descubrirás cuando tú tengas que desarrollarla. Mi trabajo, dulce, durante todo este tiempo, ha sido que creas que todo eso es posible. Y como te he dicho, si lo has creído, es que es posible.

Hay un tipo con un trineo tirado por renos que reparte regalos, existe un tronco al que hay que darle de comer y en casa el día 26 reparte golosinas, hay tres reyes con coronas que se pasean por los pueblos, todos a la misma hora, y por la noche cuando tu duermes, traen todos los regalos que tu les pediste. Y nosotros, yo y tu madre, la única cosa a la que podemos aspirar es a ayudarlos un poco, y desarrollar el resto de todo lo que no es mágico.

Quizás la parte que no comprendes es que tu eres pura magia, que tu y tu hermano, lo sois.

Hemos llegado a casa, y girándote me has dicho: “però clar Papa, hi ha una part que no m’expliques perque és imposible d’explicar oi?” y en ese momento liberado del peso aterrador de la verdad, y del pánico de verte crecer de golpe, no he podido evitar contarle la verdad.

Nuestros reyes si que existen.

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