A cara de perro, siempre!

Son unos ojos que expresan miedo, y a veces, no expresan, como un cristal roto que en algún momento y durante muchísimo tiempo perteneció a un vaso que siempre estaba medio lleno, o medio vacío, pero que siempre estaba. Unos ojos que expresan un miedo fundado a dejar de ver, a dejar de expresar, a dejar simplemente.

Ver que las calles son distintas de un día para otro, que los coches son distintos y donde estaban las flores que plantamos juntos o esos arboles que crecieron conmigo o envejecieron a tu lado, parecen diferentes o no son arboles, o son simplemente nuevas amenazas a esa vida fuerte, agresiva e irreverente que era tuya y que ya no sabemos de quien es.

Las calles de mis 20 pasan demasiado rápido lejos de mi, y por mucho que le de gas a la moto no vuelven, tus ojos se pierden y yo obligo a los míos al triste y obtuso y absurdo oficio de querer recordarlo todo. Por si muero, por si quizás ya no vuelvo, por si los olvido. Recuerdo esos pechos y esa nariz pelada de tanto sol, esos ojos miel, o donde aparco y dejo el casco.

Me ponía los guantes negros y luego los veía en el deposito, y me daba cuenta que yo también olvidaba cosas, y no quería volver. No estoy preparado para esto, y recuerdo que alguien me decía que nunca estábamos preparados para nada, pero que la diferencia estaba en plantar cara de perro o huir como un gallina. Somos de los que plantamos cara, verdad?

Las cicatrices dicen que si, pero como siempre los mas valientes son los que mas miedo tienen de todo. No tengo amigos, no tengo a nadie a quien contar lo que no me esta pasando a mi. Me cuento a mi, me hablo me explico, y sueño con esas cuatro paredes que me calman tanto. Encerrado, dejo de ser el que debo ser para ser quien soy.

El sol se pone tranquilamente en esta tarde de agosto, el calor no cesa. Es como esa muerte que no acaba de llegar o esa vida que se resiste simplemente a los avatares extraños que nos quieren devolver sin un sentido claro a una infancia senecta, o a un acelerar dramático acompañado del ruido quejumbroso de una moto o un llanto.

El sonido extraño de las olas frecuentadas de las playas del Masnou me cierra el estomago y se confunde con el fregar de los cañizales desordenados y vivos, caóticos sinceros y tercos de vidas que se preocupan en agarrarse a realidades que se confunden entre recuerdos, olvidos, y arboles que saben a pasado.

Los amaneceres ya no serán iguales y las sombras y los claros serán sogas de las que nos liberaremos diariamente, porque yo insistiré y tu no querrás, pero a cara de perro fui enseñado y no me arruga ni lo que sé, ni lo que tendré que aprender.

Suerte que me quedan 4 paredes, tres sueños, y toda esa mala sangre que me mantiene en pie.

A cara de perro, Siempre!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Annerose Bloss dice:

    ” La mala ” Llet” que me mantiene en pie”…………¡ NO! será tu curiosidad de conocerte cada vez mejor….. Estoy segura que esto es lo que realmente te mantiene en pie ….. ¿ Es así, compañero de viaje haciendo referencia al ” tren de la vida”? Dáme TU contestación no públicamente, p. f.🙏🏻

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