Ni Oblit ni Perdó.

REDACCIÓN

El lunes 2 de julio, la Guardia Civil puso en marcha el operativo ordenado por el Gobierno de Pedro Sánchez para trasladar al líder de ERC, Oriol Junqueras, y al resto de presos independentistas en Estremera y Soto del Real hacia la prisión de Lledoners, en Sant Julià de Vilatorrada. Fueron tres días de viaje en los que Junqueras, Forn, Romeva, Rull y Turull se reencontraron con Jordi Sànchez y Jordi Cuixart nueve meses después de su encarcelamiento. Estas son las tres cartas que Junqueras escribió a su familia durante el trayecto donde explica la salida a toda prisa de Estremera, el autocar con cabinas de hierro, la ventanilla desde la que el exvicepresidente “radiaba” el paisaje a sus compañeros de viaje, los gritos de ánimo en Zuera y la esperada llegada a Catalunya.

Prisión de Valdemoro,
lunes 2 de julio

¡Hola Neus!

(¡ Y, de aquí unos años, hola Lluc y Joana!)

Os escribo desde Valdemoro. Hoy nos han sacado a toda prisa de Estremera, en una de esas furgonetas sin ventanas. No
sabíamos dónde íbamos. Cuando, finalmente, la furgoneta se ha detenido, han abierto la puerta y han subido Jordi Cuixart y Jordi Sànchez. Hacía 9 meses que no
nos veíamos y nos hemos abrazado como si hiciera 9 años. En aquel abrazo estabais
todos vosotros. Todas las familias y el país entero.

La furgoneta ha reanudado el camino. Y una hora y media después ha vuelto a parar. Nos han hecho bajar y hemos descubierto que estábamos en Valdemoro. Eran las 10 de la noche. Nos han llevado directamente al “ módulo de tránsitos”. Me parece que es mejor que no os lo describa. Hace calor.

La bombilla casi no da bastante luz para poder escribiros.

En una bolsa de la basura he puesto “los objetos imprescindibles ”. Un poco de ropa, una botella de agua, cuatro hojas de papel y un bolígrafo para escribiros.

Pensaros y escribiros me hace fuerte. Las circunstancias materiales son irrelevantes, comparadas con el país, la gente y, especialmente, con vosotros.

Intentaré racionar el papel, para poder escribiros cada día.

No sabemos cuántos días durará el viaje, ni qué recorrido haremos. Ni siquiera sabemos con seguridad cuál es el destino final del viaje. A eso, los internos lo llaman “una ‘cunda’ fantasma”.

Quiero que sepáis que no estoy cansado. Cada día soy más fuerte. De aquí a unos días estaré en Catalunya, más cerca de vosotros. Será más fácil veros y abrazaros.

¡Os quiero! ¡Hasta pronto!

Recorrido entre las dos cárceles,. Cronología de las misivas

Recorrido entre las dos cárceles,. Cronología de las misivas (Rosa M.ª Anechina)

Prisión de Zuera,
martes 3 de julio

¡Hola Neus!

Esta mañana hemos salido de Valdemoro, en un autocar sin ventanas. El interior está dividido en pequeñas cabinas de hierro, de un metro cuadrado y aproximadamente un metro y medio de altura. Hay dos asientos y las rodillas casi tocan la plancha de hierro de delante tuyo. Cada cabina tiene un pequeño respiradero.

Si intentas ponerte de pie (aunque la altura no te lo permite), puedes ver un poco el exterior.

En voz alta, yo les iba describiendo los lugares por donde pasábamos. Mi voz atraviesa las planchas de hierro. Toda una metáfora, je je…

Yo hablaba de geografía, de paisajes, de cultivos, de historia…

Mientras tanto, yo iba pensando que, en cada instante estaba un poco más cerca de nuestro país, de nuestra gente, de Sant Vicenç dels Horts… y sobre todo de vosotros.

Ahora y aquí, en medio de Aragón, en una bochornosa noche de verano, fortalezco mi alma.

De vez en cuando, desde los módulos lejanos, se oyen gritos de “ Visca” que rompen el silencio espeso y pesado de la noche. Al cabo de unos minutos, el mismo grito retorna procedente de una ventana de algún otro módulo. También gritos de “ Ànim Junqueras!” o “ Junqueras, !”

¡Seguro que ellos saben que yo también estoy con ellos y, sobre todo, con vosotros! ¡Estoy con vosotros! ¡Os quiero!

¡Y, mañana, estaremos un poco más cerca!

Prisión de Lledoners

miércoles 4 de julio

¡Hola Neus! ¡ Hola Lluc y Joana!

¡Por fin en Catalunya! ¡Tan lejos y tan cerca de vosotros! Cuánta alegría, cuánta esperanza… ¡Qué intensa puede ser la vida!

Esta mañana nos han vuelto a encerrar dentro del autocar de las pequeñas cabinas de planchas de hierro y sin ventanas.

Mirando por los agujeritos de aquel tipo de respiradero, he “radiado” el viaje a los compañeros. Conozco estas tierras. Nosotros ( Joana, Lluc y tú) hemos hecho esta carretera juntos.

Hemos atravesado los ríos Ésera y Cinca. Les he hablado de los castillos templarios de Montsó y de Gardeny, de Jaume I I de la “curva ferroviaria” de Binéfar.

Les he hablado de mi bisabuela Tolsà, que emigró de la Ribagorça, para ir a trabajar a las fábricas de Barcelona.

Les he “radiado” la llegada a Catalu-nya y como pasábamos cerca de Almacelles, de Alfarràs… y la entrada en Lleida.

La cunda se ha hecho corta. Hemos pasado por Tàrrega, Cervera… y cerca de Sant Antolí, en la Ribera d’Ondara, donde nació mi tatarabuelo Puig…

Después, La Panadella, Igualada y el Bruc…

Y Montserrat y el Baix Llobregat…

El resto ya os lo explicaré cuando os pueda abrazar.

¡Cada día somos más fuertes y cada día os quiero más!

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