Cleveland no está en el Mapa

Lo mejor de Cleveland es no ir.

Me he pasado 5 dias escuchando: pero oye! Que vas a hacer en Cleveland, estas seguro? Pues la verdad es que llegas y en cinco minutos lo tienes visto, muy deep, muy american, y la verdad muy la sensación de que su tiempo ha pasado, y que el tiempo ha pasado de Cleveland. Una ciudad Industrial sin industria, y con un encanto demoledor. Me ha gustado.

Llegué enfermo y con fiebre y me voy sano y con tos, pero lo más importante, dejo Cleveland feliz de haber compartido un dia con los Villoriings que emigraron hace ya dos años a Estados Unidos.  Fue como siempre, y esto es lo importante, Eva en su rol de Master and Commander, riéndose de mi nueva espiritualidad y de mi febrícula de niño, los niños fantásticos, y la abuela loca en marcha. Francesc, continua siendo el típico tio que te llevarías a una isla desierta y llenaría tu vida de actividades. De hecho me llevaría al otro Francesc, el Bombero, que seguramente haría mi vida más segura, aunque con el primero me lo pasaría mucho mejor.

Viven en un casa de las afueras donde hay ardillas paseando, y finalmente tienen un perro que “Oh dios!!” obedece, no como la que tenían antes de dejar las Españas que hacia lo que quería y que los tenia fritos.

La casa es la típica de algún capitulo de expediente X, que por cierto parece que todos empiecen en Ohio, de madera, con césped delante y un backyard donde tumbarse y jugar hasta que el hooligan de turno, el vecino, decide costar los setos con una sierra mecánica. Muy herederos ellos de la Matanza de Texas, y es que no hay que perder las tradiciones.

Los Villoriings me han salvado el viaje, y parar a verlos es lo mejor que he hecho: tiene su coña que el más asocial del grupo de Alella haya sido el primero en ir, pero también es verdad que Cleveland en si…no es muy atractivo como plan de vacaciones. Es llegar a su casa y todas las barreras que uno lleva de protección cuando viaja, caen. Sentado en el backyard, cerveza en mano pasamos lista de los amigos, de los hijos, de los no hijos y de todos. Eva me mira de canto con esa cara divertida y suspicaz: dudo que crea una palabra de todo lo que cuento, pero también es verdad que me escucha, Rosa, la madre de Francesc me toca la frente y me dice que no tengo fiebre, y Francesc esta pendiente de que no me falte de nada. Es tan sumamente fantástico poder desconectar cuando viajas, y estos tipos me han sacado el cable, han cortado la luz y me he podido relajar. Hasta he sido invitado especial de un baile el cual gravé pero que no voy a colgar.

De vuelta, con Uber, a mi hotel, otro “clevelanes” me echa el rollo de Lebron James, y a mi que ni fu ni fa el básquet, me da por observar de nuevo Cleveland desde la ventanilla. Esto es el principio del Deep america, y tengo que reconocer que cuanto más la visito más me gusta. Hay algún antídoto para no volverse adicto a los Estados Unidos? Y hablo de USA, no de New york, o San Francisco, o… esto es un universo entero, autárquico, cerrado, incomprensible siempre, fascinante, y si durante un tiempo fue para mi delirante también, hoy es sin lugar a dudas algo que quiero ver más y más.

Me quedan 4 noches de Hotel: dos en Washington y dos en Boston, una en el avión de Lufthansa, y podré retirarme a pensar tres días en mi monasterio de la Segarra.

Francesc, Eva, Rosa, Ramon, David, Y Tomás: nada más que gracias por todo, y rezaré unas oraciones por vosotros, nos vemos en 10 dias en el Maresme Llliure i Tropical.

Por cierto os dejo un video donde os explican las diez razones por las cuales no ir a Cleveland, no sé si ellos lo vieron, yo si!

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