Un pequeño y profundo ataque de amor.

Deconstruirse y construirse es quizás el mayor remedio contra el desamor y la muerte, el orden es importante: te deconstruyes, pieza a pieza hasta quedar solo tu alma, la que traiciona o ha traicionado, la que va sola y la que trasciende, y luego, de nuevo, recompones a ese ser maravilloso que hizo un día desprender ilusión en ti.