Las Pepis, Las lucis, y luego tu….

Os puedo jurar que el eje del mundo estaba allí, sin más, como una especie de bandera al viento, mientras mis dedos jugueteaban con ella, sin su permiso, en un cine de tercera de los de doble sesión y polvo en el lavabo en el intermedio. No había otro sitio donde esconderse, y en el…