Morirse en casa…

Dentro de la desgracia absoluta de la muerte, y deseando que esta llegue en mi más completa senectud, y más en forma, (o al menos tanto) como los abuelotes de mi pueblo, los cuales tienen en parte mucho que agradecer a nuestro joven alcalde, hoy he descubierto que me encantaría morirme, viejo, exhausto, preclaro, y…